Otro ensayo sobre el miedo

Por: HERNANDO URRUTIA – Director de Programación Vientos Stereo

Algo me trae a la memoria el miedo que me producía cuando la señora que le ayudaba a mi mamá en mi crianza (un poco casposa  lo admito) se le salía de sus manos y tenía que recurrir a la amenaza y demostrar que su autoridad tenía apoyos así fueran fantasiosos para meterme en cintura.
Entonces aparecían miles de demonios y hasta el pobre señor que recogía cosas con su costal al hombro terminaba siendo un ser terrorífico “se toma la sopa o le digo al viejito que se lo lleve” mire que viene el coco… EL COCO!!!

Y aunque uno nunca hubiera visto algo que pudiera denominarse   EL COCO se intimidaba por la amenaza. De cierta manera resultaba un método que aunque anticuado funcionaba así fuéramos a veces incrédulos, lo cierto es que EL COCO  establecía el orden.

Pero a qué viene esa nostálgica rememoranza, pues a que en la historia de la humanidad siempre ha habido COCOS que hacen actuar a la humanidad y así como está la llorona, la sombrerona, la patasola, y hasta  el mohan tenemos nuestros COCOS.Ya avanzando el siglo veinte apareció el COCO soviético con su propuesta socialista y se convirtió en el “fantasma  que recorría el mundo”y  le tocó  luchar al histórico Keiness contra ese duende que proclamaba la igualdad y todo lo que sonara a reivindicaciones era el COCO para quienes  habían disfrutado sin obstáculos de la mieles del capitalismo:

Los comunistas empezaron a quitarle los niños a sus padres, a cometer masacres y a comerse los niños y las niñas también bien asados

Toda reivindicación era COCOmunista.

 Pasó el tiempo y le tocó al barbudo Fidel ser el COCO que asustó a  los niños de bien y todo se le atribuia evocándolo a cada rato en aras de ahuyentarlo de los inofensivos mandatarios y las castas de nuestros países tropicales.

Pero para hacerlo a la manera criolla, también tenemos nuestros propios COCOS y  aquí para asustar y asustarnos erigimos los respectivos fantasmas;

Tienen nombres propios: M-19 en su momento, Venezuela, Farc, con un atenuante: ya no existen en su naturaleza primaria, pero siguen estando en la imaginación de los colombianos, conocí un caso de un aspirante a la presidencia de una junta de acción comunal de un barrio que acusó al contrincante gremial de pertenecer al M-19 en ese momento clandestino.

Se lo llevaron preso y mientras lo recluían para investigarlo transcurrió la asamblea local y fue nombrado presidente de la junta de acción comunal quien lo había acusado, no le probaron nada pero perdió las elecciones por ausencia.

Así transcurre la historia hasta nuestros días en los cuales también  tenemos lo respectivos COCOS y  esos se llaman Petro, se apellidan castrochavistas o se ubican en el hermano país de Venezuela lo que no queda muy claro es  si nos quieren asustar o si están asustados.

Sigue la constante de acusar al otro para salvar culpas propias, sigue el miedo ancestral  a perder la autoridad y se tiene que recurrir a estas maniobras porque sienten que se les sale de las manos y  hay que echar mano de algo….

Y termino aquí porque me llamaron para hacer de COCO

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