Y… ¿Ahora qué sigue?

Por Hernando Urrutia Vásquez

Hemos dado un paso más hacia el camino que conduzca al país, hacia unos derroteros distintos a los que durante siglos nos han impuesto.

En forma continua se ha pasado el poder de familia en familia, esto ha ocasionado que muchos hayan sido los héroes que han levantado la voz, han clamado justicia y han dado la vida por su causa. Salimos de una guerra sucia de meses, prolongación de años anteriores en los cuales se ha recurrido a toda clase de mañas publicitarias y calumnias en un solo patrón: generar odio contra un enemigo escogido como blanco de su tarea. Pero además fijar en las mentes un miedo deformando la veracidad para convertirla en sectarismo.

La lucha en las redes marcó récor de mensajes insultantes compulsivamente sospechosos que dan a pensar una actividad febril y remunerada de las llamadas bodegas principalmente, pero además orquestadas por ciudadanos del común enfebrecidos por la contienda en una total hermeticidad frente a otras explicaciones sobre las circunstancias, rechazando cualquier diálogo con el contrario a sus convicciones.

El insulto que yo podría decir que limita el pensamiento y reduce el análisis a un hijueputazo. Para nada nos aclara el panorama político de quien lo emite y sí genera un resentimiento en el que muchas veces cae en la trampa, el receptor.

Claro que es más fácil madrear que analizar las propuestas y si hay posibilidad de amenazas pues son mucho más útiles las tareas, que sería bueno averiguar a cómo las pagan. No sé si estarán remuneradas según el daño que causen, si habrá bonificaciones, premios a la efectividad, calumniador estrella, ”algún puestico” o una recomendación con el Doctor, lo cierto es que son herramientas de lo más bajo en las jornadas electorales.

Pero si pensamos que una vez cumplidas las elecciones, ya caducó la práctica sucia, nos equivocamos. Un enemigo derrotado no se resigna a perder, a desaparecer, teniendo en cuenta los intereses que representa, por lo tanto seguirán funcionando las famosas bodegas, las Fake News y arreciarán las calumnias solo que ahora harán parte de una estrategia para desestabilizar al gobernante y de eso tenemos la experiencia con la alcaldía de Bogotá y la evidencia es palpable en la post elección.

 

 

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