La hermosa localidad 4ta de Bogotá | Parte1

Photo Credit To William Sánchez / zonabogotadc / bogotagov

Por Iván Garavito

Cerca a los Cerros orientales está ubicada la bella localidad de San Cristóbal, con una vista imponente hacia el Occidente, que con un clima ideal y el cielo despejado se puede observar el Nevado del Ruiz, hacia el norte el juego de edificios que predominan en lo alto. 

Una localidad, donde el frío matiza los cachetes de las personas, y a las seis a-m. junto al himno nacional y el rocío mañanero, se toma el mejor café del mundo, -obvio el nuestro- o la tradicional agua de panela con queso campesino, una entre otras pocas localidades donde aún existe un lugar donde su gente mira los cultivos de papa o cuida el ganado ovino.

Les voy a contar un poco sobre la San Cristóbal antigua, que en su mayoría era rural así es, teníamos vías en tierra, al llegar a casa los campesinos y habitantes de la época debían desempolvar sus botas antes de entrar, pero no fue sino hasta 1991 que se consideró una localidad más en Bogotá.

La localidad está cargada de historias, cuentos míticos y quebradas mágicas que esconden secretos. Una con un interés turístico y religioso, como la Iglesia del divino niño para los más creyentes o más conocida como la Iglesia del 20 de julio, nuestra localidad cuenta con el hermoso museo del vidrio, la planta museo Vitelma, la imprenta distrital, el Parque Metropolitano San Cristóbal y el Velódromo, donde han participado leyendas del ciclismo colombiano, como Martín Emilio «Cochise» Rodríguez el cual fue cuatro veces ganador de la vuelta Colombia, un oro en los juegos Panamericanos en Winnipeg, también oro en los Panamericanos de Cali, fue el primer latinoamericano en ganar una etapa en el Giro de Italia, rompió el récord de la hora en México y fue campeón amateur del mundo.

La iglesia del divino niño

es uno de los lugares de interés más recurrentes de la localidad, muchos feligreses se reúnen para profesar la palabra de Dios, cumplir penitencias por los favores recibidos en tiempos de dificultad o en busca de un milagro concedido por el Divino Niño Jesús. La Iglesia está custodiada por el arte religioso en cada esquina, en ella se encuentran las míticas lámparas las cuales están fabricadas de cristal Baccarat. Ubicada en la Carrera 6 #27-65 Sur y tiene de antesala una enorme plazoleta, donde cada domingo más o menos llegan 150.000 feligreses para realizar sus oraciones con cabezas bajas y plegarias muy altas. Esta devoción surge cuando el padre Juan del Rizzo (También un colegio justo al lado de la plazoleta) llegó al barrio 20 de julio en el año 1935, inculcó a los habitantes de lo importante que sería honrar a Jesús en su infancia, así que encargó la figura a un almacén llamado “El Vaticano” que estaba ubicado en La Candelaria y del cual era dueño un artista italiano. Este, tomando como referencia el rostro del hijo de un vecino, y usando su destreza crea la imagen que hoy conocemos y se venera.

La primera piedra del templo fue bendecida el 25 de diciembre de 1935

Esta figura milagrosa lleva en sus hombros varios milagros, algunos concedidos a expresidentes y habitantes de la localidad. El Divino Niño, le ayudó a la hermana de una habitante de la localidad diagnosticada con cáncer y era necesario quitar una parte de su cuerpo, pero alguien escuchó las plegarias de la madre y hermana, el Divino Niño la había curado.

Dicen que las madres siempre tienen la razón. Una, pensando en el bienestar de su hija, le pidió al Niño Jesús que su hija no se casara con ese hombre porque seguro la iba a hacer infeliz, alguien escuchó de nuevo, y la hija se casó con un hombre bueno que la hizo feliz.

¿Pero cuál es la cuota para poder recibir estos milagros? Un sacerdote dijo “La persona que quiera recibir el milagro del divino niño, debe cumplir una condición, tener fe”.

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