Los retos de Petro

Photo Credit To pixabay.com

Por: Hernando Urrutia Vásquez

Nietzsche explicó que para crecer necesitamos buenos enemigos, enemigos que nos reten, interlocutores que nos coloquen en aprietos y que nos obliguen a repensar lo que creemos y queremos.

Cuando leo esta frase evoco la campaña electoral que hemos coronado al lado de un personaje que se convirtió en la piedra en el zapato y que fue construyendo sus planteamientos en el transcurso de los enfrentamientos fuertes y enconados con sus enemigos a veces y otras, en disensos formales e informales. Estas confrontaciones fueron templando sus conceptos a los cuales les ha sido fiel hasta el momento, y que fueron redondeando la idea de ser el mandatario de un país tan complicado como Colombia.

Su pasado de luchas sociales, su militancia insurgente, su talante de hombre público interesado por las problemáticas, construyeron en su interior un liderazgo del cual se siguió alimentando.

Seguramente una causa de su crecimiento intelectual, se debió como dice Nietzsche a tener “buenos enemigos” es decir esos contradictores que por su tozudez lo obligaron a elevarse por encima del común y templar su temperamento frente al tamaño de sus contradictores, que utilizando argucias, mentiras, calumnias y recurriendo a los métodos más bajos  intentaron anularlo de cualquier forma, tal vez presintiendo que se podía “crecer el enano.”

Pero esa descomposición ya inocultable tenía que producir un catalizador de inconformidades, de alguien sintetizador de los miles de líderes sacrificados a través de la historia, de un opositor a la violencia generadora de multitudes de desplazados, que cautivara con un discurso

profundo de lo mismo sencillo en las capas de una sociedad que como dice el padre de Roux  permitió el florecimiento de la violencia y el absurdo.

Pero las peticiones tan sencillas se convirtieron en banderas que despertaron en ciertos sectores el rencor, el odio, y el revanchismo por sus intereses amenazados que motivaron que lo declararan “el enemigo interno público” al cual había que dedicarle todas las energías para sacarlo del escenario.

Miles de dólares se han invertido en desacreditarlo, convenciendo a un sector de la opinión de la “monstruosidad” que implica pensionar una buena parte de la tercera edad, de arreglar de una vez por todas la atención en salud, de abrir la frontera con Venezuela, para restablecer el mercado calculado en siete mil millones de dólares anuales, de dar estabilidad laboral con contratos a término indefinido. De hacer las reformas pertinentes para fortalecer el campo y ponerlo a tono con la era moderna abastecedora del mercado interno y externo.

El primer triunfo de Petro o como algunos le empezarán a decir con un gran dolor bucal: Presidente Petro, fue llegar vivo al final de la jornada electoral. El siguiente es el poder superar todos los obstáculos que se atravesarán, así como sucedió con la alcaldía, con enemigos de alta talla, que obligan al futuro presidente a asumir las promesas en campaña como retos desde el gobierno y para eso ha venido nombrando personajes destacados, sin dar papaya a las críticas. Sin embargo se corre el peligro por parte del presidente de dejarse envolver por las distintas tendencias de su gabinete que no necesariamente comulgan con sus tesis y que pueden estar acomodados a las circunstancias, a la expectativa de mostrar su verdadera concepción de gobernar.

Es necesario volver a la frase inicial de este artículo, evocando a Nietszche de la calidad de los enemigos y dicho esto podemos simpatizar con María Fernanda Cabal y sus versiones distorsionadas de la verdad, es una enemiga declarada y sabemos a qué atenernos, en cambio no podemos cuantificar cuántos enemigos y lagartos soterrados se esconden a la sombra del gran acuerdo nacional. 

Sobre el autor

Publicaciones relacionadas

Dejar una respuesta