UN AÑO PERDIDO EN MOVILIDAD

Por: Jair G. Camargo R. – @ingeniero0013

Ha pasado más de un año del gobierno Peñalosa y las cosas no pintan bien para el burgomaestre, en la reconocida encuesta de Bogotá como vamos su administración tuvo el 72% de rechazo. Lo que sorprende de esta situación es que Peñalosa cuenta con todo apoyo del establecimiento (Nación, concejo, órganos de control) y la mayoría de los medios a su favor, además recibió una ciudad para lucirse en su primer año. El alcalde recibió abundante financiación como bien lo dice Salomón Kalmanovitz [1], una gran cantidad de proyectos con estudios,  una ciudad que exigía ejecución y con gran pesimismo.

Uno de los aspectos en donde los ciudadanos piden resultados inmediatos y con razón, es en movilidad; lastimosamente para la ciudad es uno de los aspectos donde menos resultados y más bien mayor retroceso se vio en el  2016. Al alcalde no se le pueden exigir obras terminadas en su primer año, ni siquiera obras iniciadas, pero lo preocupante es que en el año 2016 no se adjudicó una sola obra de importancia para mejorar la movilidad.

La actual administración recibió una gran cantidad de proyectos con diseños y financiación pero lastimosamente su obsesión con expandir el BRT (Transmilenio) y su sectarismo hizo que frenara la mayoría de estos proyectos y planes. Entre los proyectos frenados encontramos la troncal de BRT de la Av. Boyacá [2], el tren ligero de la Av. 68 [3], la peatonalización de la séptima, el cable de San Cristóbal [4], la ALO por APP hasta la calle 13 (Decisión que en buena hora hecho para atrás en diciembre) [5], los REGIOTRAM (Trenes ligeros y cercanías) del Norte entre calle 100 y Zipaquirá, del Sur entre Soacha y la estación de la sabana y tiene bloqueado con excusas ridículas el de occidente entre Facatativá y la Av. 19 con 10ma [6]. Pero claramente el más conocido, importante y necesario de todos los proyectos frenados es el metro (el subte ya estaría en construcción) [7].

Pero el problema no se reduce a los proyectos frenados sino a la falta de acciones contundentes en movilidad, podemos contar con los dedos de la mano las ejecuciones positivas en este campo. La intervención de la AV. 19, el carril preferencial para transporte escolar en la Autopista Norte,  el bicicarril de la Cr. 11, el bus que une la estación San Mateo y el Portal del Sur y la reparación de unos pocos tramos de cicloruta.

Miremos en detalle:

SITP-Transmilenio:

El 2016 fue el peor año de Transmilenio en su historia, un derecho de petición evidenció que en promedio tuvo un incidente que paralizó la prestación del servicio al día, la satisfacción de los usuarios bajo con respecto a 2015 y es de solo 18%. Como si fuera poco  los vendedores, los atracos y los colados siguen a la orden del día [8] [9] [10], pero como si esto no fuera suficiente, se hizo el mayor aumento nominal de su historia $200, sin que esto  conllevara mejora alguna para el usuario.

En el  2016 no se licitó una sola obra de ampliación o mejora del sistema, no se empezó o adjudicó la ampliación o el mantenimiento de ninguna estación, aun cuando muchas lo piden a gritos y estaciones como la calle 127 y Pepe Sierra ya contaban con la factibilidad y los recursos. La licitación para cambiar la flota de la fase 1 por una menos contaminante  fue suspendida con motivos bastante cuestionables [11], y solo 1 año después se publicaron pre-pliegos. Este hecho es de suma gravedad ya que obligo al distrito a extender la vida útil de unos buses a los cuales ya se les había sido extendida en mala hora en la anterior administración. Esto significa que en el 2017 los bogotanos usaremos unos buses que no cumplen las condiciones para prestar el servicio ¿El sectarismo está poniendo la integridad de los usuarios de Transmilenio en peligro?

Si por Transmilenio llueve por el SITP no escampa; se debe empezar diciendo que éste es un proyecto que debía hacerse desde los 90’s y que hay que sacar adelante, no podemos dar marcha atrás. Sin embargo, los problemas del sistema están aumentando y las soluciones no se ven, el 2016 fue un año de claro deterioro del servicio y estancamiento en la implementación.

Los ciudadanos esperaban que con el nuevo alcalde antecedido de su fama de buen gerente y ejecutor, el 2016 fuera el año en que se implementara 100% en SITP, la propia gerente de Transmilenio anunció que en Diciembre del año pasado ya no rodarían los SITP tradicionales [12]. La realidad fue muy distinta, el número de accidentes del sistema creció 7% con respecto a 2015 [13], apenas si consiguió nuevos usuarios después de tener tasas de aumento superiores al 25% en años anteriores, la implementación no avanzó ni un 5% y las frecuencias bajaron.

Para empeorar la situación del SITP la mayoría de los operadores se encuentran en crisis, por lo cual no han logrado seguir con la implementación, ni iniciar la reposición de buses y se han visto obligados a bajar frecuencias. La alcaldía decidió liquidar los contratos de EGOBUS y COOBUS sin un plan para el día siguiente (Lo cual desencadenó una injusta sanción a la gerente de Transmilenio) [14], el distrito tomo la decisión fácil en el corto plazo pero que traerá enormes problemas en el largo.

Muchos de los buses que hoy están en el SITP empezaron a funcionar en el 2012-13 con entre 2 y 6 años de funcionamiento, se esperaba que a medida que los operadores obtuvieran ganancias los fueran remplazando por buses nuevos, pero con los operadores en crisis esto no se está dando y entre 2016 y 2018 la mayoría de estos buses cumplirán su vida útil ideal. El distrito no puede perder otro año para tomar decisiones contundentes que den solución a los problemas del SITP, los ciudadanos más que culpables buscan acciones, en cambio ven como el sistema desmejora día a día.

 

Bicicleta:

Tampoco fue un buen año para la cicla, el número de ciclistas lesionados va en aumento y también deben preocuparse de los ladrones que están al acecho [15]. La expectativa por la bicicleta pública quedo en nada y ni siquiera fue incluido en el plan de desarrollo, los pocos avances en este tema fueron suspendidos con la pésima decisión de acabar los exitosos bici-corredores (Nuevamente el sectarismo le pudo más al alcalde) [16]. En materia de infraestructura los avances fueron pocos, sin contar lo que dejó en ejecución la anterior administración, no se licitó la construcción ni de un 1 km de nueva cicloruta o bici-corredor (respuesta a derecho de petición), tampoco reparación de la infraestructura actual. Lo único a destacar, el bici-carril de la Cr. 11 y la reparación de unos pocos kilómetros de cicloruta.

 

Transporte eléctrico:

Si para un tipo de movilidad fue el 2016 en Bogotá un mal año fue para el transporte eléctrico. El alcalde frenó los proyectos de 4 trenes ligeros, los 3 Regiotram y el LRT de la AV. 68, como si esto fuera poco decidió no abrir la licitación de buses para Transmilenio que daba prioridad a los sistemas eléctricos, canceló el cable aéreo de San Cristóbal y como cereza del pastel eliminó el decreto que exigía que los nuevos taxis fueran eléctricos [17].

Dado que en Bogotá funcionan vehículos como taxi que no brindan condiciones de seguridad mínimas ni a conductores ni usuarios, vehículos que en casi ningún país podrían prestar el servicio y que en muchos ni siquiera pueden circular como particulares, el decreto de remplazo de flota a vehículos eléctricos era beneficioso para usuarios, conductores y para la calidad del aire Bogotano. Su derogatoria solo beneficia a los Uldaricos que se ahorraran miles de millones con esta derogatoria, un enorme paso atrás.

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El decreto 562:

Si bien este decreto es de construcción tiene una fuerte incidencia en muchos planos; económico, urbanístico y por supuesto en movilidad. Es cierto que el decreto necesitaba ajustes, pero era necesario, debemos acercar la vivienda de los ciudadanos al trabajo, al reducir distancias las probabilidades de que los ciudadanos guarden el carro, usen cicla, caminen o usen transporte público aumenta considerablemente.

Esta derogatoria también freno muchos proyectos inmobiliarios y genero una incertidumbre jurídica, ya que hasta el momento no se ha remplazado, ya completa un año de derogado. Nuevamente un caso donde el sectarismo le gana a la razón, si el decreto tenía problemas, reformémoslo, pero destruir por destruir solo deja perdedores.

 

Metro:

De esto solo diré que en campaña Peñalosa prometió que en máximo 6 meses se tenían los estudios de este metro elevado y eso no fue cierto, la gente fue engañada en su buena fe [18].

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PD:

Ojo alcalde, hay un fuerte movimiento de revocatoria, con mejores vientos a favor que ninguna otra en el pasado, es hora de escuchar a los ciudadanos y dar un timonazo de 180°. Dejar las irresponsables e improvisadas ideas de vender ETB, EEB, urbanizar la RTVDH, poner buses en los corredores férreos y reflexionar sobre el metro 100% elevado sería un buen inicio, de lo contrario veo muy factible que haga historia como el primer alcalde revocado. ¡Pilas!

Tomado de: https://algarete.com.co/2017/02/02/un-ano-perdido/

Foto: Las2orillas

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