¿Qué no se ha dicho sobre la venta de la ETB?

Por:  Martha Alejandra Wilches Pulido – Presidenta de la  Asociación Nacional de Técnicos en Telefonía y Comunicaciones Afines – Sindicato de la ETB. 

Cercana a su cumpleaños 134, ETB ha sido el objetivo de muchos politiqueros de turno que han querido desaparecer el patrimonio público. Hoy, por 14ª vez, enfrenta un nuevo intento de privatización. Pese a esto, actualmente, es una de las empresas más modernas de Latinoamérica.

ETB, cabeza del grupo empresarial que lleva su nombre, y propietaria de Colvatel (88 %), Sky Net (75 %), Businnes Center Américas (39 %), cuenta con un tendido de fibra óptica (FO) o autopista de la información de cerca de 10.000 km a nivel nacional, uno de los más importantes de América latina; ofrece las velocidades de transferencia de información más alta de los países en vía de desarrollo, posee la segunda antena de TV más potente de Latinoamérica, equipamiento para datos e internet, 4G,Datacenter, servicios IP, etc. y personal altamente cualificado y con experiencia en el sector de telecomunicaciones.

La empresa, tiene presencia en todos los departamentos de nuestro país e incluso, a través de una de sus filiales presta servicios de banda ancha en Perú, ¿no sabían? Seguramente la respuesta es no, omisiones como estas en los informes y entrevistas de la administración distrital sobre su infraestructura, sus cifras y sobre todas sus potencialidades, pretenden ocultar lo que realmente hay detrás de su intento de venta.

Ha sido comparada con zapatos viejos por la actual administración y, por ende, la quieren regalar.

Hoy y por segunda vez, el alcalde mayor de Bogotá, el mismo que dice: “montar en metro elevado es como volar bajito en helicóptero”, y con la misma argumentación de hace 20 años, pretende entregar una de las fuentes más importantes de ingresos de la ciudad: después de una importante inversión de alrededor de $2,3 billones para su modernización y expansión en la administración distrital anterior, quiere a como dé lugar concretar la “venta” de ETB, en unos $2,3 billones. Bueno, cualquiera diría que es hacer pan para vender pan… pero en la realidad es peor pues el detrimento patrimonial sería inminente (¿recuerdan? infraestructura de 133 años, fibra óptica, tv, 4G, nación, Perú, dueña de otras tres empresas, inversión de $2,3 billones, etc.).

¿Pero cómo se puede maquinar la “venta” de una empresa con estas potencialidades, si a esto se le puede llamar venta? Se busca el privatizador y se genera una estrategia, eso sí, muy elaborada y minuciosa donde lo primero es: aparentar que la empresa está mal económicamente, atribuirle los altos costos a los trabajadores y no a la pésima o premeditada gestión del privatizador, emprender tareas que aprovechan los especuladores y que terminan bajando el valor de las acciones, asignar recursos importantes en publicidad y no concretar las ventas (¿no les suena familiar la respuesta: no hay cobertura?) y luego salir a decir que no es competitiva, y la última, generar en los clientes insatisfacción en la prestación del servicio y tener un casi inexistente programa de retención de clientes para que la misma ciudadanía justifique la venta.

Dicen que su venta (valor que no alcanza el 2,1% del Plan de Desarrollo Distrital, pero según el alcalde no ha podido ejecutar obras porque no se ha vendido ETB) estaría destinada principalmente para construir 8 jardines, 6 hospitales y 10 Colegios cuya capacidad es de 750 niños c/u, para entregarlos a privados; cuando con las utilidades de ETB se podrían construir hasta 65 megacolegios (capacidad de 3.000-3.500 niños c/u), o, 22 hospitales de 2do nivel, o, 12mil soluciones de vivienda, lo que significa que no se necesita vender ETB para ejecutar las obras.

Según los informes financieros válidos y registrados en la Superintendencia y que reposan en la página de ETB. De 2003 a 2015, se entregaron cerca de $200 mil millones promedio por año, dinero que se invirtió en las necesidades de la ciudad. Solo en 2015 se asignaron dividendos al distrito por $350 mil millones para la construcción del metro subterráneo, obra que también está llena de irregularidades.

En cuanto a las pérdidas contables, es decir en libros, (dicho de otra manera, pérdidas que no son reales), realmente se han convertido en reservas que ya oscilan en los $1,57 billones, en pocas palabras, al que le quieren vender ETB, ni dinero necesitaría tener para concretar esta transacción.

La estrategia final y favorita de los privatizadores con bastante experiencia como Jorge Castellanos, presidente de ETB, y subalterno de Enrique Peñalosa: despedir a los “costosos e ineficientes” trabajadores y/o generar zozobra y represión. La realidad es que esos trabajadores son los mismos que solo desde 1998 han aportado un valor creado de más de $18,9 billones para la empresa y cuyos beneficios convencionales (derecho constitucional y ratificado en convenios OIT), representan menos del 8% de los ingresos de esta. Tanto trabajadores activos como pensionados aportan para sus beneficios convencionales más de $6 mil millones por año, cifra que la administración siempre “olvida” mencionar en sus declaraciones.

Lo anterior, nos lleva a pensar que el intento de venta no obedece a objetivos altruistas de esta administración sino a profundos intereses económicos que dejarían como consecuencia otro agujero gigante en los bolsillos de los ciudadanos, pues, como la historia nos ha demostrado la venta de cada empresa pública trae consigo el incremento de impuestos y de tarifas.

Foto: Proporcionada por Martha Alejandra Wilches

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