Se Viene… Un Año Lleno de Ambigüedades y Promesas

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Cada vez que se aproximan elecciones en Colombia, el ambiente se formatea, se convierte en una amalgama de colores y pensamientos que cambian actitudes y enfrentan aun a los mejores amigos.

 

Y esto lo hace nada más que las benditas promesas que siempre lanzan los políticos de turno a sus receptores desprevenidos e inocentes, con las que aquellos oidores de falacias adornadas y bien trabajadas se arranchan en contiendas que la historia política y su cultura muestran como el gran engaño.

Pero parece que el típico colombiano nunca aprende, aunque esta realidad se muestre año a año, incluso aprovechando las festividades navideñas en las cuales los colombianos están distraídos, siempre los llamados padres de la patria dejan su impronta aprobando alza en los impuestos y una que otra arandela en su beneficio.

Por otro lado, luego de que las Centrales Obreras pongan su grito en el cielo por la pírrica y casi escandalosa oferta de los empresarios, se viene en estos días la promulgación por decreto del tan cacareado y no muy ponderado aumento del Salario Mínimo; ante esto, las agremiaciones de trabajadores deberían por dignidad no acudir ni prestarse como escudo a este llamado anual, donde en ultimas unos pocos son los que proponen y disponen el futuro financiero y económico de la gran mayoría de los colombianos.

Mientras tanto en el Salón de la Justicia, dícese Congreso, a escondrijos y en medio de la noche buena, que al otro día sabemos que fue muy mala, tal y como se hizo con la entrega de Jesús por parte de Judas, los congresistas resuelven su año nuevo y sus dividendos muy por encima de la medición que le hacen a los trabajadores para aumentarles medio punto; pues para ellos no hay sistema, ni norma que regule sus ambiciones.

Al tiempo que ocurre esto en el sistema de cosas públicas de nuestro país, los aspirantes en consolidar una curul como congresistas, se pavonean por los medios patrocinados por ellos mismos, ofreciendo y contradiciendo postulados en una avalancha de engaños y discordias fomentando de esta manera la división del pueblo.

Todo esto, sin medir los discursos trabajados y direccionados de los candidatos a ocupar el Solio de Bolívar, que ya se pasa en algunos casos de ser como lo llaman ellos, la política como un servicio a la patria, a ser una apuesta publica por llenar un vacío de orgullo generacional, o en otros casos por demostrar poderío y cacicazgo en un país ávido de verdaderos líderes; ¨en río revuelto…

¨ Lo cierto es que el 2018 lo recibiremos en medio de una contienda electoral sin medida, proyectada en masa desde las redes sociales y replicadas por los medios masivos en su gran mayoría con afectos e intereses por algunos de los aspirantes, a los cuales vemos cuando abrimos cualquier cuenta en estas redes.

De modo que en este 2018 año electoral, o electorero, como se quiera llamar, se debe tener muy en cuenta de verdad el futuro del país, sin apasionamientos ni retoricas electoreras, más bien con el firme propósito de consolidar bases de nuevos colombianos dispuestos a desarrollar programas que lleven a Colombia a un puerto seguro, capaces de dejar atrás el legado corrupto, el despotismo y la ambición, ¿será posible?

 

Escrito por: Jorge Raúl Solano Morales Comunicador Social – Periodista

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