Los Colombianos Que Necesitamos: ¿Cambios en la Política o de Mentalidad?

 Por: Jorge Raul Solano Morales

Es sorprendente lo que pasa en este país; la sociedad civil, si, aquella a la que no la tienen en cuenta para nada en la toma de decisiones, pero también aquella a la que tan solo con un poco de motivación populachera se deja encausar por uno y otro trapo para que con su aprobación lleguen a las curules y a los estrados administrativos los mismos caciques; decide una vez después de mucho tiempo protestar ante los malos administradores.

 

Entonces se emprende desde muchos espacios organizados campañas fuertes de sensibilización y concientización del despertar para que esta sociedad la cual elige, pueda también teniendo en cuenta los procesos legítimos que concede la Constitución del año 91, reglamentada por la Ley 1341 del 94, así mismo reglamentada como Ley de Participación Ciudadana mediante la Ley 1757 del 2015, sancionar a aquellos mandatarios que dejaron en tan solo promesas su campaña electoral; pues esta Ley consagra en su artículo sexto: “se podrá inscribir iniciativas para la revocatoria del mandato siempre que hayan transcurrido 12 meses contados a partir del momento de posesión del respectivo alcalde o gobernador y al que no le falte menos de un año para la finalización del respectivo periodo constitucional”.

 

Pero aquí viene lo terriblemente absurdo, pues después de tener todo lo que la Ley del país requiere para poder acceder a este mecanismo de participación ciudadana, como lo son las firmas de los ciudadanos votantes, luego de pasar miles de peripecias y de convocar desde diferentes estadios sociales a la participación, en un municipio de esta patria la gente no salió a votar.

 

Según algunos expertos politólogos del país, e incluso voceros de la entidad veedora de estos casos atípicos de convocatoria, exponen algunas causas por las cuales posiblemente las personas no salieron a votar, una de ellas la presión política del mandatario de turno al cual se le realizaba la acción y otra la presencia en algunos lugares estratégicos de Senadores afines a la bandera del cuestionado mandatario. Otra se basa en el hecho que el CNE evalúa la posibilidad de suspender los procesos ya convocados, enfatizando que en la exposición de motivos se están confundiendo las promesas de campaña con los programas de gobierno.

 

La realidad, le están apareciendo muchos palos a esta rueda, incluso esgrimen con gran elocuencia la posibilidad que este mecanismo este siendo irresponsablemente utilizado por grupos de oposición para volver al poder. Lo cierto es que este mecanismo de control ciudadano que para muchos sería una forma de expresar el inconformismo con la administración que se lleva en su ente territorial, hábilmente lo han convertido en un procedimiento de división y polarización en el cual el mismo elector hace el juego.

 

Y como dice algún sabio jurisconsulto, las firmas se pueden recoger fácilmente, otra cosa es conseguir que voten por la iniciativa, y es allí, como diría Cantinflas donde está el detalle, en un país que no se mueve nada si nos es por la politiquería, o la acción del mandatario y su sequito haciendo gala de su poder.

 

Ante lo anterior y siguiendo la jerga de don Mario, se presenta otro problema, y es que según la Ley 134 por la cual se dictan normas sobre mecanismos de participación ciudadana en Colombia, solamente quienes sufragaron en las elecciones anteriores pueden revocar el mandato, teniendo como base el porcentaje del total de los votos válidos que hubo en esa jornada electoral.

 

En este sentido, hay quienes expresan que este mecanismo y sus reglamentos se convirtieron en algo inoperante, que no prospera, señalándolo como un saludo a la bandera por sus mismas imprecisiones e inflexibilidad; y que antes de afianzar la democracia, lo que se está enfatizando es una pérdida de legitimidad de la misma herramienta de participación, pues en caso que no prospere el mecanismo contra el cuestionado mandatario, este gana legitimidad, incluso anclándose en el poder.

 

Otra cosa fuera, si quienes creen y están convencidos que el mandatario está haciendo las cosas mal, que no fue lo que prometió e incluso lo que formuló en su plan de gobierno salieran a respaldar este mecanismo, este país sería otro a la luz de la democracia y la honestidad, sin embargo debemos esperar que argumentos proceden de parte de los interesados de que estos mecanismos de participación no prosperen, y rogar para que los ciudadanos despierten del letargo y como en los tiempos de nuestros antepasados se empiece a construir una nueva historia.

Foto: Proporcionada por el autor

Foto: Tania Liliana Duarte Giraldo – Socióloga Universidad Nacional de Colombia –Magíster en Estudios Latinoamericanos Universidad de Salamanca – España.

Facebook: @taniaduartefotografa5 

 

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