La usura en los precios de alimentos se tomo los barrios

Con estos exagerados precios, no hay salario mínimo que aguante

Luego del levantamiento del paro de camioneros, los colombianos hemos visto como el abastecimiento de alimentos vuelve a su curso normal, y es que nuestra nación es muy bendecida en este aspecto, no es sino ir un domingo a cualquier plaza de mercado de la ciudad y ver la gran variedad de frutas, legumbres, hortalizas entre otros productos de cosecha campesina que ofrecen.

Pero, pese a que ya se cumplen casi dos meses que el gremio de camioneros normalizara actividades, y a las muy optimistas palabras del señor ministro Cárdenas, donde manifestaba que “todo estaba normalizado en materia de abastecimiento y de precios”, en las tiendas de los barrios periféricos de la ciudad aunque es notable el abastecimiento de los productos, sus propietarios parece no haber escuchado las indicaciones del dueño de la cartera de Hacienda sobre la estabilización y rebaja de precios, hecho que sigue generando gran angustia y preocupación en los ciudadanos.

Y es que este conflicto gremial se convirtió en caldo de cultivo para que las tiendas de barrio a su parecer hallan procedido sin contemplación en aumentar los precios de los productos de una manera exagerada, casi del 40 y el 50%, haciendo de la vida de los moradores de estos sectores una verdadera tragedia, donde el salario mínimo no alcanza, familias que antes subsistían con dos comidas diarias, ante esta avalancha desproporcionada de precios, gracias si sobreviven.

Entonces, la pregunta surge, ¿Quién controla esto? ¿Existe alguna entidad que regule esta clase de usura?, al parecer NO, pues el gobierno enfocando en la pelea por el SI, no ha contemplado siquiera este factor económico – social, olvidando por completo que existen otros colombianos que están reclamando de manera silenciosa y pasiva atención, aquellos compatriotas que están diariamente rompiéndose literalmente el lomo, produciendo para su país, pero que al llegar a su casa se encuentra que lo que gana diariamente no es suficiente para mantener a su familia.

Paradójicamente, en unos meses se sentarán también en la mesa, esta vez no en la Habana, si en la sala de juntas de algún ministerio, los representantes de los gremios, sindicatos y gobierno para dar comienzo a la negociación por el aumento del salario mínimo para el año 2017, ojala esta vez a la luz del tan adelantado proceso de Paz, el salario no sea al extremo mínimo, y se justifique a la mirada de los que ponen el lomo y no de los que reciben los réditos, a la par de esta tan anhelada pero por lo general inútil conversación; los precios de los productos de primera necesidad seguirán “estables por lo alto”, la carestía su cauce normal, y las familias colombianas aguantando, sin que el gobierno tenga algún tipo de control.

Por: Jorge Raúl Solano Morales. Comunicador Social

Foto: Vientos Stereo

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