Hablemos de P O L A R I Z A C I Ó N

En estos días de fútbol, en donde se funden las pasiones y las emociones, hemos registrado algo que ha sido evidente y práctica cotidiana: el comentario que despierta sentimientos, que sacude lo más hondo de nuestras entrañas y por lo tanto genera reacciones.

Nos ha tocado presenciar en medio de la algarabía, la descalificación por parte de algunos comentaristas, de personalidades, en este caso de protagonistas del fútbol.

Pero lo grave no es el comentario, sino la forma de hacerlo: con agresividad, con desprecio, con mala intención, atacando no reflexionando, y con la clara intención de dejar por el suelo la imagen del sujeto de los atropellos.

Nos quejamos permanentemente de nuestros jóvenes por la conducta por supuesto tachable que ha sido llamado matoneo, pero sufrimos a diario  la influencia de personajes públicos que por su importancia alcanza a permear la mente de muchos colombianos de todas las generaciones y entonces nos toca soportar las impertinencias políticas que a través de los medios de comunicación irradian el odio y la intolerancia ya no solo del activista de las barras futboleras sino también del grueso de la población.

Viene el alimento a la irreflexión por parte de quienes bajo la influencia de la violencia aúpan actitudes peligrosas bajo cualquier lema doctrinario y que va más allá de aquel locutor deportivo que como narrador de futbol desataba las más bajas pasiones en los oyentes hinchas del equipo por el cual daba la vida, hasta que casi la pierde. Atizó tanto el odio que se volteó contra él.

En la arena política  vivimos una época  nefasta de boleteo e intimidación que ha establecido su reino del miedo. Algunos colombianos juiciosos y con las heridas abiertas generacionalmente se estremecen al oír los gritos de guerra y la llamada a los enfrentamientos de quienes han  pelechado sobre los hombros de la historia calamitosa y proclaman la venganza como instrumento sin pensar en que una polarización nos llevaría a esas cacerías de seres humanos que  tienen como referencia las masacres de Indonesia hace algunas décadas y la más reciente: las de los hutus y los tutsis. Si echamos mano  a la historia colombiana, fue un  trabajo de opinión el que desató la cacería de los liberales por parte de los conservadores y que acumuló más trescientas mil víctimas que  como pecado tenían profesar  el pensamiento del partico liberal.

Las ciudades crecieron por los desplazados por el  conflicto y el campo se desoló encontrando atrincherados  sólo a los chusmeros que estaban al servicio de quienes atizaban el odio a nombre de un trapo de color azul pero que en últimas instancias terminaron con las mejores tierras, es decir el odio al servicio del enriquecimiento.

No tenemos memoria pero si abiertas las heridas que cuando nos las tocamos duelen y es que fueron nuevamente abiertas en los campos y volvieron a aparecer quienes izando la bandera del odio y la polarización arrasaron   nuevamente con las familias campesinas que volvieron a cifras tan  críticas como seis millones y medio deambulando por la geografía nacional mendigando después de haber poseído algunas tierras para cultivar.

La polarización entonces  es el discurso de quienes mueven los odios para despojar a quienes eligen como sus víctimas.

Vivimos un momento difícil, nada garantiza a las víctimas la devolución de sus propiedades, pero ante todo que queda en veremos el papel de quienes usurparon las tierras a la brava y representan el poder real en más de ciento veinte municipios. Sin ser tenidos en cuenta estos actores del conflicto  nacidos de la corriente polarizadora que disputó la presidencia y que sigue latente no vendrá la justicia y la reparación que tanto se pregona.

Viendo algunos brotes de  intransigencia

Sale al desnudo la confrontación, de ahí, a las actuaciones con motosierra o a las exterminadoras jornadas tipo hutus y  tutsis o a las masacres de  Indonesia en tiempos de Sukarno a miembros del pc Indonesio, unido a la propaganda macartista de estigmatización en el venenoso chisme de un supuesto eje FARC= POLO= CHAVEZ. No hay mucho trecho.

Se prepara un freno al crecimiento de la oposición, de carácter funesto. La experiencia nos dice a través del profesor Andreis y otros  pensadores que ser sospechoso de tener algún nexo y siquiera simpatía es ser declarado objetivo por unas fuerzas que según datos oficiales ya no existen.

La versión de la paranoia de Chávez por una posible invasión gringa minimiza la gravedad demostrada en la larga lista de ingerencias en el mundo y en América Latina, con actos de secuestro como al general Noriega en Panamá, el derrocamiento con eliminación del gobernante incluida en la pequeña isla de Grenada, las incursiones en Guatemala, República Dominicana, Haití, Cuba, el patrocinio de los contras de Nicaragua, entre otras para recordar, nos dice que

No está payaseando como se supone en los medios de comunicación tan proclives a dejarse llevar por las primeras emociones.

Cierto es que toda esta campaña no va a frenar el proyecto de la República Bolivariana , pero si  va en camino a ser la disculpa para eliminar disidentes del gobierno en Colombia. Esa carta que enviaron las supuestas AUC de nueva generación por correo electrónico prometiendo llenar  de sangre el amarillo  de los “hijueputas” del Polo, si no ganaba Uribe las elecciones presidenciales y que enviaron juiciosamente a gran cantidad de ciudadanos y organizaciones es una clara intimidación además  de real  cumplimiento demostrado  históricamente por los cuatro millones de desplazados, las viudas y huérfanos.

La gente definitivamente no sabe qué es la democracia  y cada vez es mas  susceptible de participar en una jornada de odio azuzada, por la creación de una base política sectaria consolidada como en los tiempos nefastos  hitlerianos, pensada y planeada para desatar la agresividad que ya se manifiesta embrionariamente con el beneplácito de quienes han construido una animadversión por Piedad, por Chávez, pero en ultimas a la consolidación de un proyecto de derecha que posee un ejército de reserva con los desmovilizados, para que entren a jugar  un papel importante en la eliminación de cualquier obstáculo en el camino a la eternización del modelo  económico en plena decadencia, pero con  la agilidad de sostenerse en la caída.

 

Dicho esto, se equivocan los que  piensan que Venezuela y Colombia se van a agarrar de las mechas, no.

A los que van a agarrar de las mechas es a aquellos ingenuos que se creen el cuento de la democracia interna, de la libertad

Y de que solo la obsesión es acabar con las FARC, siendo que de pronto la existencia de ellas le sirve a muchos sectores armados  como disculpa para sacar a los campesinos de sus tierras, para quitarse de encima un rival político incómodo, para que sirva de bandera distractora mientras se toman medidas que van en contra del país, para chantajear a los Estados Unidos en busca de mas plata y para mantener su  libertad que  perdería si  de verdad  la Cia le aplicara todas las medidas que se merece como tanto otros  extraditados. La fórmula es simple: delate y reciba beneficios. Ya en otras latitudes se ha dado el caso de gobernantes untados por la corrupción pero que son puestos allí para  entregar a mucha gente importante en el narcotráfico.

A través de todos los medios se está extendiendo la cultura paramilitar que no es otra cosa que  la  solución militarista a  las diferencias ideológicas.Kenia es otro ejemplo. Donde los contrarios al gobierno, niños y mujeres  son quemados vivos, para resolver las fuerzas en pugna por el poder.

Ya es la sicarización  en la resolución de conflictos.

El asesinato en masa de los llamados tiempos de la violencia cuando desde distintas instancias se llamaba a exterminar a los enemigos tanto de Dios como  del Establecimiento.

Las campañas del gobierno buscan polarizar aún mas la sociedad colombiana y dividirla entre amigos del gobierno y amigos de las FARC,

Lo que desata una Violencia Nacional Uribista, y un afán de encasillar

a la oposición  sin armas al lado de  la oposición armada.

Esto lo hace de manera intencional, para enchusmar a la población

Y tener un ejercito de reserva ciudadano para cuando lo necesite, junto con los llamados desmovilizados.

Por: Hernando Urrutia Vásquez

Foto: Perfil de Facebook de Hernando Urrutia

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