¿En qué país vivimos?

Tristeza, desilusión e impotencia, son los sentimientos que embargan a los colombianos en este tiempo.

Jorge Raúl Solano Morales – Comunicador Social – Periodista

Ante los acontecimientos de orden social que están sucediendo en nuestro país, sobre todo en la ciudad de Bogotá, divulgados y reprochados a la saciedad por la misma sociedad, surge una pregunta: ¿En qué país vivimos?

Es increíble como bajo la tutela de reglamentos sin la suficiente socialización, se esté maltratando y proyectando una imagen negativa de una institución que fue creada para brindar protección y orden en los ciudadanos.

Esto por el lado institucional, pero además este maltrato va mucho más allá, al convertirse este reglamento en motivación y accionar en contra de vendedores ambulantes de empanadas o de cualquier producto, que lo único que hacen es a través del rebusque conseguir el sustento diario para llevar alimento a su casa.

Todo esto, más en la actual situación que se está viviendo, cuando nuestro país está albergando una gran cantidad de ciudadanos venezolanos que también en su mayoría han tomado como alternativa de vida la venta ambulante, no es justo, que las mismas autoridades justificadas en una norma coarte el derecho al trabajo que tiene todo ser humano.

Accionar que no solo perjudica a estos esforzados emprendedores, ( más cuando se habla con bombos y platillos de una economía naranja, que para estos emprendedores debe tener  sabor a limón) sino a todo un entorno que se beneficia de estos productos, de muy buena calidad y a muy bajos precios, la empanada, la mazorca, el chorizo, la arepa, el pinchó, una gran variedad de productos comestibles que se pueden encontrar en una calle, una esquina en la cual por lo general de pie se le puede dar un susto al hambre mientras…

Dicen por ahí que, quién no ha degustado una mazorca en el puesto de la señora de la esquina, pues esto hace ya parte de nuestra idiosincrasia, esencial de nuestra cultura popular, como diría el programa aquel que sacaron del aire, de una cultura de los puros criollos.

Ahora, ¿Que hay detrás de estas disposiciones? De la ley 140, Decreto 1801, por Invasión del Espacio Público,  que multa tanto al vendedor ambulante como al que compre sus productos con la suma de ochocientos treinta y cuatro mil pesos ¿A quién beneficia?

Normas que ofrecen un poder por lo general desmedido a quienes tienen que ejercerlo, sin tener en cuenta que aquellos a quienes por falta de oportunidades les toca ejercer este oficio, lo hacen para llevar alimento a sus hogares; ¿estamos en los tiempos en los  cuales a lo malo lo llaman bueno y a lo bueno malo?

Foto: Proporcionada por Raul Solano

Imagen: Hernán Riaño

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