El Costo de Ser Anciano en Colombia

“Los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global, tenemos que hacer algo ya” – Chistine Lagarde

Por Jorge Raúl Solano – Comunicador Social – Periodista

Y al parecer las palabras expuestas por la presidenta del Fondo Monetario Internacional, Chistine Lagarde, han tenido eco en muchos países incluyendo el nuestro, en especial por algunos muy distinguidos empresarios de la banca,  aseguradoras y administradoras de fondos de pensiones y cesantías, entre otros del poder legislativo.

Desde hace algunos días se está ambientando una muy posible reforma pensional y un cambio drástico en el sistema de Jubilación en nuestro país, esto posiblemente dirigido a eliminar algunos beneficios en el área de prestaciones sociales de quienes han contribuido con su esfuerzo y su vida a construir el mundo en que vivimos.

Una de las propuestas está enfocada a la eliminación de los subsidios en el régimen de prima media mediante el cual, los afiliados o sus beneficiarios obtienen una pensión de vejez, invalidez o sobreviviente, o en su defecto, la indemnización sustitutiva también denominada devolución de saldos según lo establecido en la Ley; esto según los interesados exceptuando las pensiones de salario mínimo.

Sin embargo lo grueso de la propuesta que seguramente se convertirá con algún acto cosmético en Ley, está basada en el aumento de la edad de jubilación que hoy se encuentra para las mujeres en 57 y para los hombres en 62 años; para los gremios y sus intereses esta reforma debe tener un efecto que equilibre la brecha entre hombre y mujeres, es decir, ajustar de tal manera el promedio de edades en dos años más en cada uno de los géneros.

Esta decisión difícil y con una gran carga en el aspecto político e imagen para los políticos, debe ser apremiante para el gobierno dicen algunos líderes gremiales, tomado como base que muchos países del antiguo continente ya lo establecieron, sobre la necesidad de aumentar el recaudo tributario relacionada directamente con los gastos en pago de pensiones, pues el envejecimiento de la población tiene efecto claro en el déficit fiscal, enfatizando el hecho que se tiene sobre la disparidad que existe entre la suma de los aportes y la suma de las pensiones, que hace insolvente la operación; en otras palabras o se aumentan los años o se disminuye la mesada.

Así las cosas está claro, pues según el DANE la esperanza de vida de un colombiano aumento en el quinquenio 2000 – 2005 de 72 años y 56 días en promedio a 74 años para el periodo 2006 – 2010, encuesta que obviamente ira al Banco Interamericano de Desarrollo y a la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico – Ocde, organización que presentará sus recomendaciones para consolidar la propuesta ante el legislativo.

Pero hay una verdad de a puño que el colombiano de a pie sabe y que no está registrada en ningún estudio, ni representada en encuestas, y es que hoy el ser anciano se ha convertido para la familia en una carga, para la sociedad en un estorbo y para el estado en un verdadero problema fiscal y que deben solucionar de la manera más rápida y eficaz, como lo dice la señora Lagarde.

Lo cierto es que el proyecto de Ley está andando, los Centros Geriátricos están cada vez más llenos y los centros clínicos y puntos de pago de pensiones cada vez más insensibles, sin que la adultez, la mayoría de edad, la ancianidad, la tercera  edad o la vejez gocen del respeto y la dignidad que se merecen.

La otra verdad, está basada en que para los empresarios y dueños de los centros de trabajo, el ciudadano debe producir como mano calificada sin que tenga derecho a su descanso, en otras palabras, producir hasta que le quede la última gota de vida, que le evite disfrutar de su jubilación. Luego hoy por hoy acceder a una pensión se ve cada vez más lejos, este es el precio que se paga por ser anciano en Colombia.

 

Foto: Hernán Riaño

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