Crónica de un Zoomanifiesto anunciado

Por: HERNANDO URRUTIA – Director de Programación  Vientos Stéreo

En una soleada mañana, muy temprano, después de cantar su ritual, la mirla sabanera  llegó a la asamblea citada por el copetón. El motivo de esta era dirimir la situación ocasionada por la embestida del ogro mayor, habitante en una cabaña desde donde se “abrogaba” el “derecho” a la fechoría ecológica.

En sus frecuentes incursiones arrasaba con lo encontraba a su paso: matas, flores, árboles… en fín cualquier cosa que sonara a naturaleza y por lo tanto no solo acababa con los arbustos sino también con las especies que durante siglos habitaban en ellos: copetones, mirlas, golondrinas, la lista era bastante larga y como prueba de su  tara misoecológica, tenía en su cabaña flores artificiales rodeando la cabaña y pasto sintético porque no podía soportar el ruidoso aletear de las abejas o de los  pocos colibríes que todavía merodeaban en busca de alimento y resultaban víctimas del engaño.

Se fueron reuniendo poco a poco. Algunos despistados preguntaban de qué se trataba la reunión y había que explicarle que era una reunión de desplazados y acto seguido todos querían hablar y expresarse debido al numeroso luto de los asistentes,  por lo que se procedió a reglamentar el uso de la palabra.

Aquel mencionado ogro era altísimo por lo que tenía una nube en uno de sus ojos y en lugar de dientes tenía motosierras, todos se atemorizaban  cuando proyectaba su sombra rumbo a tumbar el bosque porque sabían que talaba los árboles para que no le estorbaran el sol aunque por su corpulencia tomaba el calor de primera mano antes de que llegara a los mismos árboles.

En una ocasión los taló y taló  reemplazándolos por unos de aluminio con el argumento de que eran más prácticos, no necesitaban gastar agua, no se ensuciaba las manos y de una vez se ahorraba la “jartera” de verlos crecer, además ahuyentaban a los fastidiosos pajarracos que no dejan dormir en las madrugadas-decía- ¡aaaahhh! El silencio es  sosiego!!!! Exclamaba acariciando su canosa barba y su kilométrica estatura  proyectada en el territorio atiborrado de cemento.

En el transcurso de la asamblea tomó la palabra el copetón para expresar su incomodidad con las aves que habían invadido su vivienda, acusando a la mirla de robársele los huevos “tenemos que luchar contra nuestro enemigo común, el ogro depredador y se agrega el abuso de otras aves que  de víctimas se convierten en victimarios” y continuó “por ejemplo: a los perjudicados del camino de la calle Real le tocará exiliarse en los municipios vecinos y no invadir en donde estamos nosotros” terminó diciendo.

En seguida hizo uso de la palabra la tingua para reclamar solidaridad con los humedales, objetivo del ogro mayor y además ofreció  lugar en caso  de sobrevivir: “el que acabe nuestra casa significa que otras aves hermanas migratorias no pueden descansar en su paso hacia otros países, así que esto es un asunto internacional” enfatizó.

ABAJO EL TSUNAMI DE CEMENTO!!! Gritó aleteando otro de los asistentes.

No nos podemos alimentar intervino la abeja, porque no hay  néctar y además qué polen vamos a esparcir si no existe, es por eso que pereceremos pero también se extinguirán los seres humanos, !!!hay que unirse a ellos!!!

¡!viva el néctar natural y democrático!!!retumbó su voz en el recinto.

Desfilaron muchas aves e incluso  otros animales hablando de lo delicado del momento y ya después de varias horas de deliberación se propuso redactar un manifiesto por el derecho a la vida y  en rechazo de las acciones del ogro mayor y luego difundirlo extensamente:

El documento dice así: Nosotros los animales abajo firmantes, seres sintientes y que  formamos parte de los ocho millones de desplazados humanos por cuenta de la motosierra y el cemento y que al igual que en el campo  somos víctimas  de la  voracidad de quienes atentan contra nuestro entorno, generando desolación y muerte,exigimos respeto como animales que somos, a quienes desde su poder nos tratan como a ciudadanos de quinta, condenándonos a la extinción y a la vez hacemos un llamado a los animales del mundo para que se unan a nuestra causa común contra los miles de ogros que pululan en el planeta, igualmente  extendemos el llamado a los seres humanos a unirse a esta causa para bien de su especie que está siendo  condenada a la tumba.

Comité por supervivencia

Siguen firmas.

Foto: Hernán Riaño

Foto: Tomada del Facebook de Hernando Urrutia

 

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