NADIE ME LO CONTO, ME TOCÓ VIVIRLO. Segunda Parte

Presentamos la segunda  parte de la crónica escrita por nuestro compañero René Castillo , de su experiencia real, con el sistema de salud impuesto por el alcalde Peñalosa y su secretario de salud Luis Gonzalo Morales.

Por René Castillo Mahecha

El balance es positivo en cuanto al aspecto emocional y espiritual, recupere mi salud y mi fe; gane experiencia, amor por la vida y mi salud; conocí realmente quienes están a mí alrededor (y son muchas personas) y quienes a través de sus llamadas, mensajes y visitas, me hicieron sentir acompañado y querido. Aun así me quede entre lágrimas esperando la visita de algunas personas muy queridas, pero que jamás llegaron y la de otras que me regalaron 20 minuticos a pesar que tiempo les sobraba. A todos muchas gracias, Dios sabrá recompensar tanta bondad para con migo, espero saber retribuirlos con gratitud.

En especial quiero hacer mención de la mujer que decidió compartir con migo su vida, a quien debí mencionar primero, pero no por eso deja de ser la más importante y aún más, en este triste episodio de mi vida: MI STELLITA, mi Amor Divino, quien jamás me ha abandonado, y a quien vi religiosamente todas las mañanas al iniciar la visita y cuando se lo permitían, estuvo al lado de mi lecho de enfermo día y noche, convirtiéndose en MI ANGEL GUARDIAN, enfrentando a quien fuera, para defender mis derechos y atendiendo sin reparo cada uno de mis quebrantos, tomando mi mano y sin reproches hacerme sentir que no estaba solo en esa lucha.

                                                      

Continúo con relato: El 15 de abril, comenzó esta travesía a causa de la diabetes, que me agravo una herida en los dedos de mi pie derecho. Inicia una dura etapa de mi vida y en donde viví la decidía y el abandono de un perverso sistema de salud, propuesto por unos individuos miserables, a quienes no les importa el ser humano, sino ver de qué manera le sacan provecho al recurso económico, para engullirlo como bestias insaciables, pero que ante los grandes medios con voz y tono de plañidera, vociferan que su invento es lo máximo.

A las seis de la tarde llegue a urgencias del hospital San Blas (“mi hospital”), pues allí está mi historia clínica y en donde me atienden por el programa de crónicos. Pase esa noche y el día siguiente en un sillón, como muchos otros pacientes, porque no hay camas disponibles y menos para hospitalización.

A las 11 de la noche del día 16 de abril me pasan a la cama 028 de medicina interna, después de cinco días y exámenes (doopler de extremidades inferiores y radiografía en pie derecho) los médicos del Hospital San Blas, el día 20 de abril a las 2:00 de la tarde, me dicen, que “ya viene la ambulancia que lo va a llevar para el Hospital Santa Clara”, pues en ese lugar estaban todos los medios para mi atención y tratamiento indicado, además se me aseguro “que allí ya estaba lista la cama”, que no iba a tener ningún problema en mi traslado, es decir no había de que afanarme y como según dice el Secretario de Salud, con la fusión de los hospitales, “esto es una casa de tres pisos, en la que no hay inconveniente de pasar, de un piso a otro”. A partir de ese momento me suspenden todos los medicamentos que me estaban proporcionando (antibióticos, insulina y otros). Ese mismo día la ambulancia llego a las 10:30 de la noche, demoro ocho y media horas, pero bueno, por lo menos llego, a pesar de que el mismo Secretario quito más de la mitad al inicio de su gestión.

Camino al hospital Santa Clara, en la ambulancia la señora paramédica me dice en tono amable, que lo mío “es un cambio, que me dejan allá y recogen una paciente de 80 años”, yo le respondo en forma jocosa, pero con cierto sabor amargo que eso es un “cambiazo”.

Llegamos a Santa Clara a las 11:00 y luego de esperar media hora entre la ambulancia, la misma paramédica me dice “le tengo una mala noticia, no hay camas disponibles y la paciente que vamos a llevar para San Blas, no tiene acompañante y por ser adulto mayor no la podemos llevar sola”. ¿Luego no estaba lista mi cama? La misma señora paramédico me dice: “Nos toca dejarlo en urgencias y en un ratico ellos le ubican una cama” ratico que duro ocho días, todo fue una miserable mentira, digna de esta nefasta administración distrital y aquí es cuando se pone buena la historia…

A las 11:45, luego de que el medico de turno me hiciera el ingreso. Ojo no por traslado, sino como paciente que ingresaba nuevo. ¿En donde quedaron los cinco días de San Blas, qué paso con la historia, no que estamos en una “casa de tres pisos”? Debo decir que a esta construcción de tres pisos del “ingeniero” (y me perdonan los ingenieros) el Secretario de Salud Luis Gonzalo Morales, le fallaron los cálculos, pues no le construyeron escaleras y no le instalaron un ascensor, estamos hablando de salud y más en este caso, salud pública; al parecer también le fallo el sistema de comunicación entre un piso y otro, en lugar de ser una sola, siguen siendo tres diferentes, una por cada piso y no hay conexión de una con otra.

Fotos: Facebook de René Castillo y René Castillo

Continuará

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