LA RELIGIÓN

A través de todo el discurrir histórico de la humanidad, desde que el hombre ha tenido y tiene conocimiento de ella, la Religión, ha sido un instrumento preponderante, en la ignorancia recurrente de nuestros pueblos, por el efecto adormecedor implícito en la entelequia de su doctrina, ya que inocula una fe enfermiza e inquebrantable en un ser supremo y todopoderoso que ha de venir a salvarlos de la miseria mental, social y económica en la cual se hallan inmersos. Asimismo, también ha servido para que otros avivatos, mercenarios de la fe, se aprovechen de esta fecunda ignorancia, para obtener réditos económicos, haciendo de ella un negocio tan lucrativo económicamente, como el narcotráfico, siendo esta, la razón, para que veamos, la proliferación de sectas, construyendo iglesias por doquier en nuestros barrios más pobres y deprimidos, vendiendo ilusiones y prometiendo vidas eternas, acallando así, todo intento de nuestro pueblo, de buscar soluciones concretas y reales, a sus verdaderos problemas.

Algunas voces comentan, que todo ser humano, tiene la necesidad de creer en algo o en alguien superior, que de alguna manera lo ayude a sobrellevar, todas sus penurias. Otras voces y con las cuales me identifico, dicen que esa, búsqueda, de ese ser superior, no es más que la incapacidad, del mismo hombre, de resolver sus propios conflictos.

No es mi intención, promover un ateísmo radical, ni mucho menos, solo quiero expresar, dentro de un marco tolerante y respetuoso, que, esa interrelación Dios-hombre, que plantean todas las religiones existentes, no puede ser subyugante e intolerante, hasta el grado sumo, de exacerbar los más profundos sentimientos del ser humano, llevándolo a un grado de conformismo y fanatismo extremo, que lo envuelve en un letargo mental, del cual es casi imposible salir.

Por . Nelson J.Benitez Martinez

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